Hoy en día, la humanidad contemporánea comprueba cómo se desarrollan la técnica y el progreso; pero, también alrededor de ella, existen preocupaciones por el progresivo deterioro del ambiente. El problema ambiental esta profundamente relacionado con el vínculo que tienen los hombres con su entorno y depende también de la relación de los hombres entre sí. El factor demográfico y el uso y consumo de todos los recursos naturales e industrializados que utilizamos los humanos a todo lo largo de nuestra vida, además de la infraestructura social, económica y cultural que esto implica, son factores determinantes en la emisión de contaminantes, afectación del ambiente y la salud del hombre.
La salud ambiental es el área de la ciencia que estudia cómo el medio ambiente afecta a la salud y la enfermedad humanas.
En este contexto ambiente se refiere a los componentes del ambiente natural, como el aire, el agua, el suelo y los seres vivos, como animales y vegetales, teniendo en cuenta a todas las características físicas, químicas y sociales de nuestro entorno.
El medio ambiente construido por el hombre incluye a las estructuras físicas donde la gente vive y trabaja, como las casas, oficinas, escuelas, granjas y fábricas, así como también a los sistemas comunitarios como las carreteras y los sistemas de transporte, prácticas de uso de la tierra y manejo de los desechos. Las consecuencias de la alteración del ambiente natural, también son parte del ambiente provocado por el hombre.
La Salud Ambiental constituye uno de los pilares fundamentales de la medicina para el Siglo XXI. La Salud Ambiental es mucho más que el saneamiento ambiental o la lucha contra la contaminación, es una supra-especialidad aceptada y reconocida por la Organización Mundial de la Salud y la Comunidad Científica Internacional.
Es sabido que la posibilidad de los niños de desarrollarse y convertirse en adultos productivos el día de mañana está fuertemente determinada por la calidad de su salud y educación.
Los riesgos ambientales representan un tercio de la carga global de enfermedades en niños. Cerca del %40 de esta carga recae sobre niños menores de 5 años, quienes constituyen un %10 de la población mundial.
Esta supra-especialidad engloba los aspectos de salubridad pública, ocupacional, comunitaria y asistencial en un conjunto armónico en beneficio de todos los seres vivos y su entorno; teniendo en cuenta especialmente las vulnerabilidades o determinantes sociales como la pobreza, la violencia, la nutrición adecuada, el empleo adecuado, las diferencias interculturales y el pensamiento tradicional, que influyen sobre el estado de salud individual y social.
La Salud no puede separarse de una serie de elementos ambientales, como el aire, el agua, el hacinamiento urbano, los productos químicos, los vectores de enfermedades o el exceso de consumo. La creación de un ambiente adecuado o favorable para la salud depende de todos; no sólo en términos de acciones contributivas, sino de acciones cooperativas inter e intrasectoriales e incluso transectoriales.
La relación entre la salud humana y el medio ambiente es muy compleja. Cada uno de los peligros tradicionales y modernos se asocia a distintos aspectos del desarrollo social y económico. Los riesgos ambientales pueden producir un amplio abanico de efectos sobre la salud, que varían en tipo, intensidad y magnitud, según el nivel de exposición y el número de afectados. Las enfermedades más importantes se asocian a más de un tipo de exposición y los peligros ambientales actúan junto a los factores genéticos, la nutrición o los riesgos del estilo de vida.
Si tomamos en cuenta los factores genéticos la interacción del ambiente con el material genético de una persona puede alterar el balance entre salud y enfermedad. Los científicos han
aprendido que si bien la genética juega un papel importante, a menudo un factor presente en el ambiente desencadena el desarrollo de una enfermedad. Esta interacción entre la genética y el ambiente también es afectada por la edad y el género de una persona.
Por ejemplo, varios genes se asocian con la enfermedad de Parkinson. Estudios de investigación apoyados por el Instituto Nacional de las Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS, por sus siglas en inglés) muestran que el efecto del ambiente es más significativo entre aquellos adultos mayores que desarrollan la enfermedad después de los 50 años de edad. Estudios realizados en gemelos sugieren que, en personas genéticamente susceptibles a la enfermedad de Parkinson, factores presentes en el ambiente podrían desencadenar la enfermedad. En un estudio realizado con 14.000 hermanos gemelos, se encontró que en 325 pares de gemelos uno de los hermanos tenía signos de enfermedad de Parkinson, mientras que en sólo 7 pares de hermanos ambos gemelos padecían de la enfermedad
Por el carácter transversal de la salud ambiental a todos los aspectos del desarrollo, los procesos en torno al mantenimiento de la salud humana y el ambiente, constituyen espacios clave para facilitar el diálogo y la concertación intersectoriales.
Definimos Riesgo Ambiental como la posibilidad o contingencia de que se produzcan efectos adversos o daños a la salud y al ambiente a causa del quehacer del hombre y sus actividades, dependiendo de las características inherentes a las mismas o la circunstancia o grados de exposición. Los principales riesgos ambientales son:
Riesgos tradicionales: Son los vinculados con la pobreza y el insuficiente desarrollo: No acceso a los servicios de abastecimiento de agua potable y alcantarillado, servicios de limpieza urbana, vivienda, contaminación intra-domiciliaria por combustión de carbón o petróleo, infecciones trasmitidas por animales y déficit e insalubridad de las viviendas. Dichos riesgos ejercen gran influencia en la salud de las poblaciones menos desarrolladas en el país. Estos riesgos pueden asimilarse como problemas de salud ambiental acumulados a través de nuestro devenir histórico.
Riesgos modernos: Son aquellos relacionados con el desarrollo pero que carecen de salvaguardas en cuanto a los peligros del ambiente para la salud: Contaminación del agua, industria intensiva, agricultura intensiva, contaminación atmosférica vehicular e industrial, exposición a sustancias químicas, contaminación radiactiva, accidentes de tráfico. Estos problemas pueden ser considerados como emergentes y agravados por la inacción y poca o ninguna prioridad dadas por el Estado y la población a la Salud y al Medio Ambiente.
Riesgo transicional o transición del riesgo: Los países en vías de desarrollo presentan una combinación más o menos sesgada de ambos tipos de riesgo de acuerdo a su nivel de desarrollo, este perfil es el que se ha denominado de transición.
La promoción de la Salud Ambiental, de los Espacios Saludables y la Vigilancia, Control y Prevención de Enfermedades, son conceptos eje sobre los que giran los objetivos de mejora de calidad de vida, equidad e inclusión, perseguidos a nivel mundial y que en una u otra forma, representan las necesidades locales.
Es necesario que las comunidades trabajen sobre planes de acción simples y diseñados a medida de su realidad local. Esto es lo que permite valorar el estado de su comunidad con respecto a ítems clave para su Salud y Calidad de Vida.
Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social- E-mail: cristianfrers@hotmail.com
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ONG Dedicada a Educación, Producción Sustentable, Ecología, Cultura, Medio Ambiente, Diseño y Ejecución de Proyectos`Sustentables, Asesoramiento Legal
22 feb 2010
INCORPORANDO LA SALUD AMBIENTAL A LA MEDICINA
ECOLOGIA
¿Sabés que varias veces al dia podés cuidar el medio ambiente sin esforzarte mucho? Es tan facil como esto: no usés bolsas descartables para tus compras, preferí llevar la tuya propia o un carrito, Changuito con ruedas, etc. Sin importar de que material sean vas a usarlos por mucho tiempo. En caso de que deban venderte algun producto con envoltorios o recipientes descartables, elegí hacer tus compras en lugares que te los expendan con materiales biodegradables: Carton, papel, madera, etc o bien aquellos con gran estabilidad quimica y reciclables como el vidrio (botellas, frascos, etc) Solo con estas minimas medidas disminuís el impacto ambiental de las actividades humanas sin cambiar tu forma de vida. Hacelo por vos pero tambien por mi.
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ECOLOGIA Y PIEL
Es Facil entender que con el medioambiente interactuamos con todos los sentidos pero a veces olvidamos que la piel es el órgano mas extenso del cuerpo humano y de ella depende gran parte de lo que percibimos placentero en la naturaleza: la brisa a una temperatura agradable, el fluir del agua de un arroyo y en un día frío la tibieza del sol. Este último puede ser un amigo con el que debamos tener precauciones porque el deterioro de la capa de ozono recrudece los efectos nocivos de la radiacion UV sobre tu piel. Las lesiones a corto y largo plazo obligan a actividades humanas y médicas tendientes a recuperar o prevenir estos daños. Estas a su vez necesitan una actividad industrial mayor para desarrollar los productos farmacológicos y los insumos y recursos médicos. Nada de esto es amistoso con el medio ambiente y se crea un circuito de empeoramiento de la relacion entre hombres y la naturaleza. Por eso si querés ayudar racionalmente en este problema evitá las horas de mayor intensidad del sol (son aquellas en las que cuando te parás tu sombra en el suelo es pequeña y está muy junto a tus pies porque los rayos solares inciden perpendicularmente en la tierra) Tambien sombreros de ala ancha y ropas de colores claros que te cubran los brazos hasta la muñeca son exelentes medidas para preservarte de los efectos nocivos del sol. Hacelo por vos, hacelo por el sol, hacelo por mi.
REDACCIÓN INTERBIO
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PROMOVIENDO UNA EDUCACION HACIA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
La educación es, a la vez, producto social e instrumento de transformación de la sociedad donde se inserta. Por lo tanto, los sistemas educativos son al mismo tiempo agente y resultado de los procesos de cambio social. Ahora bien, si el resto de los agentes sociales no actúa en la dirección del cambio, es muy improbable que el sistema educativo transforme el complejo entramado en el que se asientan las estructuras socioeconómicas, las relaciones de producción e intercambio, las pautas de consumo y, en definitiva, el modelo de desarrollo establecido.
Para comprender qué es la educación ambiental, es conveniente explicar lo que no es. La educación ambiental no es un campo de estudio, como la biología, química, ecología o física. Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que se le hace difícil comprender. Mucha gente habla o escribe sobre enseñar educación ambiental. Esto no se puede llevar a cabo. Uno puede enseñar conceptos sobre esta problemática, pero no educación ambiental.
La falta de consenso sobre lo que es la educación ambiental puede ser una razón de tales interpretaciones erróneas. Con frecuencia educación al aire libre, educación para la conservación y estudio de la naturaleza son todos temas considerados como educación ambiental. Al mismo tiempo, parte del problema se debe también a que el mismo término de educación ambiental es un nombre no del todo apropiado.
En realidad, el término Educación para el Desarrollo Sostenible sería un término más comprensible, ya que indica claramente el propósito del esfuerzo educativo: educación sobre el desarrollo sostenible, el cual es en realidad la meta de la educación ambiental.
Esto implica la necesidad de incluir los programas de educación ambiental en la planificación y en las políticas generales, elaboradas a través de la efectiva participación social. Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes movimientos de masas, que no comprometen demasiado ni cuestionan la gestión que se realiza. La educación ambiental debe integrarse con la gestión y no ser utilizada como justificación ante las posibles deficiencias de ésta.
Para hacer posible los propósitos de la educación para el desarrollo sostenible, es decir, mejorar todas las relaciones ecológicas incluyendo las del mismo hombre con la naturaleza y las del hombre entre sí; así como también generar conciencia, interés, aptitudes, motivaciones y compromisos con el ambiente, la educación ambiental debe transmitir conceptos básicos como: El reto que debemos plantearnos hoy en día es el de favorecer la transición hacia la sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta transición requiere profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales, políticos, además de educativos.
Un propósito fundamental de la educación para el desarrollo sustentable es lograr que tanto los individuos como las colectividades comprendan la naturaleza compleja del ambiente resultante de la interacción de sus diferentes aspectos: físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos, entre otros; y adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales en la gestión de la calidad del ambiente.
La educación ambiental resulta clave para comprender las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad.
La educación ambiental para una sociedad sostenible y equitativa es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto por todas las formas de vida. Es una educación que afirma valores y acciones, que contribuyen con la transformación humana y social y con la preservación de los recursos naturales y el ambiente.
Por lo tanto, la educación para el desarrollo sostenible, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.
Se escribe y se habla, bastante más que en el pasado, sobre el tema. Es un avance. La educación ambiental ha tomado cierta relevancia en el desarrollo de la sociedad durante los últimos años y se encuentra incluida en los currícula escolares pero lo hace desde una línea transversal no como nueva disciplina.
En la vida cotidiana, las industrias producen diariamente toneladas de elementos contaminantes que esparcen en la atmósfera o lanzan como residuos a los mares y ríos. Consumimos frenéticamente cantidades desproporcionadas de energía para la producción o para el transporte. Generamos exceso de basura para embalaje. En los establecimientos que expenden o producen alimentos no se cautela con la debida atención la salud de los consumidores. Se utilizan constantemente materias derivadas de especies o ambientes amenazados (cuando ya no se los ha extinguido o destruido concientemente). Se usa en exceso los pesticidas en los cultivos y se los diluye en las aguas de riego. Esparcimos por todas partes, especialmente en las calles y playas, toneladas de desperdicios que han ido ensuciando progresivamente el paisaje y deteriorando la salud pública. No prevemos las catástrofes, las inundaciones y otros fenómenos naturales y explotamos indiscriminadamente nuestros valiosos recursos naturales sin tomar conciencia que no son inagotables.
Estamos deteriorando y envenenando sistemática y colectivamente nuestras propias condiciones de vida y no se ha tomado las medidas urgentes que se requieren: no hemos tenido una política ambiental, poseemos una legislación abundante pero fragmentada, existen vacíos en la información ambiental, hay exceso de permisividad para la contaminación y esfuerzo insuficiente en las escuelas y la sociedad por crear una conciencia nacional que permita enfrentar el suicidio ecológico en que estamos perseverando… más allá de todas las buenas palabras. Lo que sucede en Argentina se reproduce, con menor o mayor gravedad, a escala planetaria.
Es necesario plantearse un cambio para el siglo XXI, un cambio que suponga una ruptura del sistema actual para evolucionar hacia una nueva sociedad basada en un desarrollo sostenible real, no utópico. Pero a través de nuestra visión compartimentada del mundo, de nuestro egoísmo tecnológico, económico y mercantil, del sistema antropocéntrico dominante sobre el natural, de las luchas encarnizadas entre etnias, del consumismo y despilfarro exacerbado de ciertas sociedades mientras otras atraviesan períodos de penuria, nunca abordaremos el proceso que culmine en un nuevo paradigma de subsistencia universal.
Sólo cuando reflexionemos que formamos parte de un ecosistema mundial donde existen múltiples relaciones bidireccionales, a través de las cuales actuamos sobre el medio pero también el medio condiciona las mismas, estaremos predispuestos al cambio, estaremos en el camino de la actuación racional con el entorno, nos situaremos en un nuevo paradigma necesario para el siglo XXI, el paradigma de la reconciliación del ser humano con la naturaleza para una supervivencia conjunta.
Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com
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Para comprender qué es la educación ambiental, es conveniente explicar lo que no es. La educación ambiental no es un campo de estudio, como la biología, química, ecología o física. Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que se le hace difícil comprender. Mucha gente habla o escribe sobre enseñar educación ambiental. Esto no se puede llevar a cabo. Uno puede enseñar conceptos sobre esta problemática, pero no educación ambiental.
La falta de consenso sobre lo que es la educación ambiental puede ser una razón de tales interpretaciones erróneas. Con frecuencia educación al aire libre, educación para la conservación y estudio de la naturaleza son todos temas considerados como educación ambiental. Al mismo tiempo, parte del problema se debe también a que el mismo término de educación ambiental es un nombre no del todo apropiado.
En realidad, el término Educación para el Desarrollo Sostenible sería un término más comprensible, ya que indica claramente el propósito del esfuerzo educativo: educación sobre el desarrollo sostenible, el cual es en realidad la meta de la educación ambiental.
Esto implica la necesidad de incluir los programas de educación ambiental en la planificación y en las políticas generales, elaboradas a través de la efectiva participación social. Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes movimientos de masas, que no comprometen demasiado ni cuestionan la gestión que se realiza. La educación ambiental debe integrarse con la gestión y no ser utilizada como justificación ante las posibles deficiencias de ésta.
Para hacer posible los propósitos de la educación para el desarrollo sostenible, es decir, mejorar todas las relaciones ecológicas incluyendo las del mismo hombre con la naturaleza y las del hombre entre sí; así como también generar conciencia, interés, aptitudes, motivaciones y compromisos con el ambiente, la educación ambiental debe transmitir conceptos básicos como: El reto que debemos plantearnos hoy en día es el de favorecer la transición hacia la sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta transición requiere profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales, políticos, además de educativos.
Un propósito fundamental de la educación para el desarrollo sustentable es lograr que tanto los individuos como las colectividades comprendan la naturaleza compleja del ambiente resultante de la interacción de sus diferentes aspectos: físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos, entre otros; y adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales en la gestión de la calidad del ambiente.
La educación ambiental resulta clave para comprender las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad.
La educación ambiental para una sociedad sostenible y equitativa es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto por todas las formas de vida. Es una educación que afirma valores y acciones, que contribuyen con la transformación humana y social y con la preservación de los recursos naturales y el ambiente.
Por lo tanto, la educación para el desarrollo sostenible, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.
Se escribe y se habla, bastante más que en el pasado, sobre el tema. Es un avance. La educación ambiental ha tomado cierta relevancia en el desarrollo de la sociedad durante los últimos años y se encuentra incluida en los currícula escolares pero lo hace desde una línea transversal no como nueva disciplina.
En la vida cotidiana, las industrias producen diariamente toneladas de elementos contaminantes que esparcen en la atmósfera o lanzan como residuos a los mares y ríos. Consumimos frenéticamente cantidades desproporcionadas de energía para la producción o para el transporte. Generamos exceso de basura para embalaje. En los establecimientos que expenden o producen alimentos no se cautela con la debida atención la salud de los consumidores. Se utilizan constantemente materias derivadas de especies o ambientes amenazados (cuando ya no se los ha extinguido o destruido concientemente). Se usa en exceso los pesticidas en los cultivos y se los diluye en las aguas de riego. Esparcimos por todas partes, especialmente en las calles y playas, toneladas de desperdicios que han ido ensuciando progresivamente el paisaje y deteriorando la salud pública. No prevemos las catástrofes, las inundaciones y otros fenómenos naturales y explotamos indiscriminadamente nuestros valiosos recursos naturales sin tomar conciencia que no son inagotables.
Estamos deteriorando y envenenando sistemática y colectivamente nuestras propias condiciones de vida y no se ha tomado las medidas urgentes que se requieren: no hemos tenido una política ambiental, poseemos una legislación abundante pero fragmentada, existen vacíos en la información ambiental, hay exceso de permisividad para la contaminación y esfuerzo insuficiente en las escuelas y la sociedad por crear una conciencia nacional que permita enfrentar el suicidio ecológico en que estamos perseverando… más allá de todas las buenas palabras. Lo que sucede en Argentina se reproduce, con menor o mayor gravedad, a escala planetaria.
Es necesario plantearse un cambio para el siglo XXI, un cambio que suponga una ruptura del sistema actual para evolucionar hacia una nueva sociedad basada en un desarrollo sostenible real, no utópico. Pero a través de nuestra visión compartimentada del mundo, de nuestro egoísmo tecnológico, económico y mercantil, del sistema antropocéntrico dominante sobre el natural, de las luchas encarnizadas entre etnias, del consumismo y despilfarro exacerbado de ciertas sociedades mientras otras atraviesan períodos de penuria, nunca abordaremos el proceso que culmine en un nuevo paradigma de subsistencia universal.
Sólo cuando reflexionemos que formamos parte de un ecosistema mundial donde existen múltiples relaciones bidireccionales, a través de las cuales actuamos sobre el medio pero también el medio condiciona las mismas, estaremos predispuestos al cambio, estaremos en el camino de la actuación racional con el entorno, nos situaremos en un nuevo paradigma necesario para el siglo XXI, el paradigma de la reconciliación del ser humano con la naturaleza para una supervivencia conjunta.
Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com
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LA DEFORESTACION EN UN PUNTO CRITICO
Deforestación y degradación forestal son el motivo de la nota “La Deforestación en un Punto Crítico” del Técnico Superior en Gestión Ambiental Cristian Frers.
la Argentina ) y en lenguaje coloquial señala (a todo tipo de lector) la importancia de estos temas para mantener los servicios relacionados y la calidad de vida de la presente y futuras generaciones.
NOTA SITIO www.interbioestrategia.org.ar
SECCIÓN ECOLOGÍA
En ella comunica a INTERBIOESTRATEGIA las definiciones de estos severos problemas medioambientales en los cuales se vislumbra la enorme interdependencia humanidad-ecología.
En esta breve revisión se actualizan las causas y las cifras de deforestación, las medidas gubernamentales para atenuarla (con especial referencia a NOTA SITIO www.interbioestrategia.org.ar
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